Cosas que no sabias, ¿Para qué nos sirve dormir?

Pasamos un tercio de nuestra vida durmiento. El sueño es una actividad  activa y permite mantener los cerebros más ágiles

dormir

Si llegamos a vivir hasta los 90, habremos logrado dormir alrededor de ¡30 años! Además de que resulte placentero, alguna función importante debe cumplir el sueño en los seres humanos para que nos ocupe un tercio de nuestra vida. Te lo contamos

El sueño, lejos de ser una actividad pasiva, es sumamente activa, ya que el cerebro sigue trabajando toda la noche. Durante el sueño ocurren varios fenómenos en nuestro cuerpo: se produce una relajación postural característica, se elevan los umbrales sensoriales para desvincularnos del medio ambiente y aparece un patrón distintivo de actividad eléctrica cerebral. Durante la noche, atravesamos diferentes etapas del sueño, alternando sueños livianos y más profundos.

¿Para qué nos sirve dormir?

Aunque como en todos los campos científicos, quedan numerosos interrogantes, sí sabemos que el sueño está asociado con funciones inmunes, de aprendizaje y memoria. También juega un papel esencial en nuestro bienestar emocional y puede conducir a ideas creativas. El sueño ayuda a consolidar los nuevos recuerdos y a actualizar los antiguos sobre la base de lo que acabamos de aprender.

El cerebro dormido sabe qué información nueva es lo suficientemente significativa como para mantenerla y, por el contrario, qué puede atenuarse o desaparecer.

Científicos han descubierto recientemente que los buenos hábitos de sueño también fortalecen el cerebro a largo plazo y auxiliarían al cerebro en tareas de autorreparación. Por el contrario, la privación de sueño produce una mayor actividad en los genes implicados en el estrés y la muerte celular.

El ciclo sueño-vigilia posee un equilibrio que se autorregula espontáneamente desde nuestro nacimiento. Sin embargo, una vez alterado, resulta muy difícil de recuperar. La iluminación artificial y la posterior implantación del trabajo por turnos nos ha separado progresivamente del ciclo natural de luz y oscuridad. Los horarios tempranísimos de la escuela o el trabajo, las programaciones de televisión que desplazan más y más los horarios centrales a horas avanzadas de la noche, la consulta permanente de redes sociales y el desproporcionado estrés cotidiano son algunos de los factores que atentan contra nuestro descanso.

No todos tenemos idéntico reloj biológico. Hay personas que prefieren despertarse en la madrugada y comienzan el día muy temprano con energía y otras que necesitan varias horas para ponerse en funcionamiento luego de apagar el despertador en reiteradas oportunidades, se sienten mal apenas se levantan y no pueden comer nada hasta media mañana.

Como hemos hablado muchas veces la higiene del sueño busca desarrollar hábitos compatibles con el buen dormir. Ejemplos de no cansamos de repetir como asociar el dormitorio con esta actividad, eliminando las conductas incompatibles con el sueño, como ver TV, escuchar radio, leer libros o revistas, etc. Además, este ambiente debe tener una temperatura adecuada y niveles mínimos de ruido y luz. Otro consejo es no comer si se interrumpe el sueño, ya que generaríamos la costumbre de despertarnos cada vez que tenemos hambre.

Se habla de insomnio cuando tardamos más de 30 minutos por noche para empezar a dormir

Porque también el sueño ha servido de inspiración a una de las tradiciones más bellas de la literatura popular a lo largo de la historia: las nanas infantiles. A esas justamente se refirió Federico García Lorca cuando dijo que “para provocar el sueño del niño intervienen varios factores importantes si contamos, naturalmente, con el beneplácito de las hadas. Las hadas son las que traen las anémonas y las temperaturas. La madre y la canción ponen lo demás.”

Fuente de la noticia: elpais.com  › Ciencia
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